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ENCICLOPEDIA BROWN, LAS ELECCIONES Y LOS IMPUESTOS

By October 23, 2020 No Comments

15 de octubre de 2020 – Nueva York, Estados Unidos

Enciclopedia Brown, las Elecciones y los Impuestos 

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Hay una serie de libros de niños para “preadolescentes”[1]  increíblemente imaginativa llamada la Enciclopedia Brown. En esta serie un joven detective con la ayuda del lector resuelve misterios que suceden en su ciudad natal. Esto es, que, en la mitad de cada historia, hay una decisión que debe de ser tomada por el lector para escoger entre uno de dos resultados. Si escoge el resultado A, la Enciclopedia Brown resuelve el misterio. Si se escoge el resultado B, Brown no resuelve el misterio inmediatamente. En lugar, el lector tiene que tomar futuras decisiones para llegar a la solución correcta. De la misma manera, los votantes en las siguientes elecciones presidenciales tendrán dos opciones a escoger en cuanto al siguiente líder de este país. Si escogemos el candidato A, habrá un conjunto de resultados los cuales serán una extensión predecible de un legado. Si escogemos al candidato B, habrá otra serie de resultados que podrían impulsar al país a un nuevo curso para el futuro.

El futuro de la política fiscal también depende de las decisiones que los americanos tomen en noviembre. Una decisión resultará en los impuestos siendo, como de esperarse, adaptados con un poco de variación para mantener la trayectoria presente, perpetuando una ya reconocida política fiscal. Alternativamente, Estados Unidos se enfrentará con un conjunto completamente distinto de reglas y regulaciones fiscales, las cuales reflejarán el establecimiento de una nueva política fiscal. En cualquier evento, quienquiera que se siente en la Oficina Oval llegando enero habrá innovaciones de la política fiscal como respuesta a la economía dañada, una consecuencia de la pandemia del Covid-19.

El presidente Trump ha promocionado sus logros en campaña enfocándose, entre otros logros, en los cambios de la Ley Fiscal de 2017. La Ley de Empleos y Reducción de Impuestos (TCJA por sus siglas en inglés) bajó los impuestos sobre los negocios e individuos. Trump le ha atribuido este monumento de legislación al crecimiento económico visto en 2018 y 2019 y la simultanea caída en la tasa de desempleo de 4.1% a 3.5% durante esos años pre-Covid-19. Con este exitoso trayecto que le precede, el presidente ha estado haciendo promesas de campaña para recortar los impuestos aún más durante su segundo término si es elegido. Esta es una promesa que se está haciendo a pesar del impacto que la pandemia ha tenido en la economía nacional.

El ex vicepresidente Biden ha dicho que continuará con el recorte de impuestos que han sido muy favorables para a la clase media de América. Sin embargo, su contienda es que a pesar del impulso que la legislación fiscal ha tenido en los americanos de clase media, también ha creado un beneficio económico para los americanos más ricos que no lo necesitaban. Como tal, habrá un incremento drástico en impuestos sobre las corporaciones además de aquellas familias en donde las ganancias e ingreso excedan los $400,000 anuales. El objetivo final de Biden al implementar ese plan es financiar la educación, el cuidado de la salud, y otros programas sociales por la siguiente década. El problema con el plan de Biden es que los ingresos fiscales tienen un déficit significativo que no cumplirá con los objetivos de incrementar de $3 a $4 billones necesarios para financiar estos programas. Para compensar dicho déficit, Biden por lo menos a corto plazo expandirá el déficit de presupuesto de América como medio para la estimulación económica.

Las políticas fiscales adoptadas por cualquiera de los dos candidatos tienen sus efectos tanto positivos como negativos para la economía en teoría. Sin embargo, en práctica, dichas medidas fiscales serán ineficientes sin control total del Congreso. Un presidente y un Congreso republicano se traducirán en más recortes fiscales, mientras que un presidente y un Congreso demócrata traerán un incremento en impuestos. En cualquier evento, ambos candidatos han expuesto un plano fiscal con una visión que dichos acercamientos al código fiscal serán finalmente implementados. Ambos planes se dirigen a los impuestos corporativos, individuales y estatales.

El presidente es de la creencia firme que su recorte fiscal corporativo de 35% a 21%, la mayor flexibilidad para deducir costos de inversión capital y el traer a casa los ingresos extranjeros todos en conjunto trabajaron para impulsar la economía. Por lo tanto, ha propuesto mantener el recorte de impuestos es su tasa fija del 21%. Por el contrario, Biden, como muchos demócratas, no está a favor de los recortes fiscales aclamando que es muy exagerado. Su propuesta es incrementar los impuestos al 28%, introducir un nuevo impuesto mínimo a las compañías estadounidenses e incrementar los impuestos al ingreso extranjero de multinacionales estadounidenses. En respuesta a la economía dañada, ambos candidatos está en acuerdo que las políticas fiscales necesitan incentivar la manufactura doméstica.

Dirigiéndose al problema de impuestos fiscales, Biden ha propuesto una medida con tres componentes separados. Ha recomendado la sobrecarga de una sobretasa adicional del 10% en las ganancias generadas a partir de bienes manufacturados en el extranjero. Además, ha propuesto que las ganancias generadas en los servicios provistos en centros de llamadas en el extranjero también sean tributadas. La sobretasa es aplicada si los bienes y los servicios en el extranjero se venden de vuelta a Estados Unidos. Al final, entre el 28% de impuesto corporativo y esta sobretasa del 10%, las empresas con operaciones en el extranjero pagarán el 38% en impuestos. Por el contrario, como parte del programa de “Made in America”, Biden quiere que las empresas tengan un 10% en crédito avanzable en un amplio rango de inversiones que están diseñadas para crear empleos de manufactura en Estados Unidos. Por último, el plan de Biden apretaría la implementación de tributar a las empresas estadounidenses que estén tomando ventaja sobre las lagunas fiscales para proteger las ganancias obtenidas del extranjero de tributación.

La posición de Trump en imposición internacional de las corporaciones estadounidenses se alinea con la premisa general que la manufactura y las ganancias generadas en el extranjero necesitan ser repatriadas a los Estados Unidos. Sus propuestas no están tan descritas como las de Biden. Sin embargo, el ha aclarado que castigara a las empresas americanas que exporten trabajos al extranjero. Más allá, va a recompensar a las empresas por medio de créditos fiscales para repatriar trabajo de China de vuelta a Estados Unidos con la intención de desacoplar las dos economías más grandes.

La tributación individual en su estado actual tiene una tasa marginal tope del 37% para ingresos por encima de $518,400 para individuos y $622,050 para parejas casadas que declaran en conjunto. Las tasas del impuesto sobre la renta individual están programadas para terminar en el 2025 cuando las tasas fiscales retornarán a niveles pre-TCJA. Trump quiere extender los recortes más allá del 2025 y al mismo tiempo promulgar un recorte de impuestos del 10% a la clase media bajando la tasa fiscal marginal del 22% al 15%. La tasa fisca marginal del 22% en 2020 aplica a ingresos superiores a $40,125 para individuos y $80,250 para parejas casadas que declaran conjuntamente. Biden ha propuesto un impuesto sobre los ricos y parejas casadas al elevar la tasa marginal fiscal más alta al 39.6% para aquellos que tienen ingresos por encima de los $400,000. En relación con los impuestos de ganancias capitales, Trump ha puesto sobre la mesa la idea de una tasa de recorte de impuestos desde la tasa más alta del 23.8% a ya sea el 15% o el 18.8%. Por otra parte, Biden ha recomendado una tasa máxima de ganancias capitales del 39.6% para aquellos que estén ganando arriba de $1 millón.

En cuanto a deducciones y créditos, Trump quisiera extender la deducción estándar básica más alta con la aprobación de la Ley del 2017. Biden quiere revocar la deducción del 20% al ingreso para negocios de flujo directo como aplicaría con hogares con altos ingresos e impondría nuevos límites sobre deducciones detalladas. Simultáneamente, ha sugerido que algunos recortes fiscales están en orden. Por ejemplo, revocaría el límite de $10,000 en las deducciones estatales y locales, una medida que perjudica a muchos contribuyentes en estados con tasas de impuestos altas como en el área metropolitana de Nueva York. También ha ofrecido créditos fiscales dirigidos a los hogares con ingresos medios, medidas de recortes fiscales que incentivarían a personas a guardar más para el retiro, e incrementaría los créditos para el cuidado infantil y compras primerizas de casa viviendas.

Trump, bajo orden ejecutiva este agosto pasado, puso un moratorio en impuestos de nómina para que sean diferidos hasta el siguiente año. Esta medida se llevó a cabo para asistir a los negocios de tener que pagar su porción solicitada para FICA durante la pandemia y por consiguiente asegurando una crisis económica. Bajo su nuevo plan fiscal, le solicitaría al Congreso que perdone cualquier impuesto de nómina en estado de aplazamiento. En un esfuerzo similar en dirigirse a los impuestos de nómina y elevar el sistema de Seguridad Social, Biden ha propuesto que los que tengan ingresos de $400,000 o más pagarían el completo 12.4% de impuestos de Seguridad Social. Bajo la ley actual el impuesto es aplicado a los primeros $137,000 del ingreso. En esencia la aprobación de dicha regulación crearía una brecha en la forma en la que cualquier ingreso entre $137,000 y $400,000 no estaría sujeto al impuesto.

Algunos de los cambios más drásticos propuestos por Biden afectarían los impuestos de donación y de inmuebles. Esta es un área que se ha vuelto menos relevante para muchas personas desde que los umbrales de responsabilidad fiscal han sido elevados con el TCJA. Incluidos en el TCJA había una vigencia limitada que revertiría los cambios en los impuestos por donación o inmobiliarios a niveles pre-TCJA. Trump ha puesto su posición clara en este punto que la cantidad de excepción actual se extendería más allá del 2025, el cual es el año de vencimiento. Biden está sugiriendo que una eliminación en el incremento frecuente de costos conforme a la muerte por bienes heredados crearía una ganancia incrementada. Esto consecuentemente compensa la ganancia reducida resultante de las excepciones de las tributaciones más altas sobre los bienes inmuebles. Como promoción de esta medida, las ganancias no generadas sobre los valores serían gravadas a la hora de la muerte para desalentar a las personas de retener los bienes por motivos fiscales.

Todos y cada uno de los votantes este año de elecciones se está poniendo en los zapatos de la Enciclopedia Brown. Al emitir nuestros votos, cada uno de nosotros es motivado a escoger un candidato que creará el resultado más conveniente para el futuro. Algunos escogen a un candidato porque están en alineamiento con sus políticas extranjeras, otros escogen candidatos basándose en su postura sobre política domestica y, sin embargo, sólo algunos consideraran las consecuencias fiscales al escoger a uno sobre el otro. Como país sólo podemos esperar que sea cual sea la elección, el resultado sea favorable en todos los frentes incluyendo el fiscal. Si todo sale bien, no seremos liderados hacia un camino con desviación sólo para descubrir que al final que tomamos la decisión errónea.

[1] 10 a 12 años, pero estos días, niños tan jóvenes como de 7 u 8 años.

Acerca de la Autora

Alicea Castellanos es la CEO y Fundadora de Global Taxes LLC.  Alicea proporciona servicios personalizados de asesoramiento y cumplimiento tributario de los Estados Unidos a las familias de alto patrimonio neto y sus asesores. Alicea tiene más de 17 años de experiencia. Antes de formar Global Taxes, Alicea fundó y supervisó operaciones en una firma de impuestos boutique, trabajó en un prestigioso bufete de abogados global y firma de CPA. Alicea se especializa en la planificación de impuestos de los Estados Unidos y el cumplimiento para familias no estadounidenses con estructuras globales de protección de riquezas y activos que incluyen fideicomisos, propiedades y fundaciones que no son estadounidenses y tienen una conexión estadounidense.

Alicea también se especializa en inversión extranjera en bienes raíces estadounidenses, y otros activos estadounidenses, planificación fiscal antes de la inmigración, asuntos de expatriación de los Estados Unidos, personas estadounidenses en recibir regalos y herencias extranjeras, cuentas extranjeras y cumplimiento de activos, divulgaciones voluntarias en el extranjero/amnistías fiscales, registro FATCA y empresas extranjeras que desean hacer negocios en los Estados Unidos. Alicea habla español con fluidez y tiene un conocimiento práctico del portugués.

Alicea es miembro activo de la Society of Trusts & Estates Practitioners (STEP), el New York City Bar, el New York State Society of Certified Public Accountants (NYSSCPAs), el American Institute of Certified Public Accountants (AICPA) y la International Fiscal Association (IFA). Es la Representante Regional del Noreste/Nueva York de la Women of IFA Network (WIN). Distintivamente en el 2020, Alicea recibió el prestigioso premio de NYSSCPA Forty Under 40. Ella fue seleccionada como alguien que posee notorias habilidades y está haciendo una clara diferencia en el sector de contabilidad.

Por favor note que: Este contenido está intencionado únicamente con fines informativos y no es un reemplazo de contabilidad profesional o servicios preparatorios de impuestos. Consulte a su propio profesional en contabilidad, legalidad y fiscalidad para asesoramiento relacionado a su situación individual. Cualquier copia o reproducción de nuestra presentación está expresamente prohibida. Cualquier nombre o situación que haya sido recreada para fines ilustrativos —cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia.

 

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